Mitos de la alimentación I – La gran mentira de la miel

Iniciamos una serie de artículos relacionados con diversos mitos relacionados con la alimentación, mitos que al estar tan difundidos y arraigados suelen ser considerados como ciertos, pero una vez más, la ciencia demuestra que no. Empezamos esta serie con uno de los alimentos que está presente de forma habitual en la mayoría de nuestras casas, la miel.

Desde hace mucho tiempo, los productores más conocidos de miel, han realizado spots televisivos anunciando todo tipo de bondades sobre la miel, utilizando para ello la imagen de mujeres embarazadas, ancianos, niños, deportistas y un largo etcétera, y se ha inculcado de la imagen de que sirve para remediar todo tipo de males, desde el resfriado, mejora del embarazo y así con una larga lista más. Pero, ¿es esto cierto? Ya os adelanto la respuesta: un rotundo no.

Pero vayamos por partes y veamos que es la miel en primer lugar. La miel es un producto fruto del trabajo incansable de las abejas, y la fabrican a partir del néctar que segregan algunas plantas a través de los nectarios. Pero la miel no solo puede se obtenida a través de las abejas, sino que también la obtienen otros insectos como las avispas y las hormigas melíferas. Y ahora, vamos a responder las preguntas que desmontan el mito de la miel.

¿La miel es saludable?

La miel esta compuesta en torno al 79 % por glucosa y fructosa, en otras palabras, cada 100 gramos de miel, contiene 79 gramos de azúcares, por lo que no es un alimento que especialmente podamos llamar saludable. Y sí, hablamos del mismo tipo de azúcar blanco y común que podemos echar a nuestro café. La respuesta por tanto es no.

¿La miel contiene muchas sustancias beneficiosas para el organismo?

Si bien es cierto que en la miel se pueden llegar a encontrar hasta 300 sustancias que son beneficiosas para nuestro organismo, nos encontramos de nuevo con la cruda realidad, y es que, si bien es cierto que contiene una gran variedad de sustancias que nuestro organismo necesita, las contiene en tan pequeña cantidad que son despreciables, por lo que bajo ningún concepto se puede considerar fuente de ninguna de este tipo de sustancias (todo el conjunto de estas sustancias suelen rondar tan solo el 0,5% del contenido nutricional de la miel) y nuestro organismo no lo notará en absoluto, ni aun ingiriendo grandes cantidades de miel, algo por otro lado, nada recomendable. Para que estas sustancias fuesen beneficiosas y la miel se considerase “fuente de”, tendrían que estar presentes como mínimo al 15% por cada 100 gramos de producto y ya vemos que no es así. Por lo tanto, la respuesta de nuevo es no

¿La miel cura el catarro?

La respuesta de nuevo es no, ya que carece por completo de efecto expectorante, aunque cuando se suele tomar disuelta en leche, actuaría como hidratante, aunque esto tiene más que ver obviamente con la leche que con la miel, lo que puede diluir las mucosas y mejorar los síntomas, pero de ninguna manera cura ni esta ni otra enfermedad que podamos tener. Tampoco aumenta las defensas, como algunas personas sugieren, por lo que tampoco podemos utilizarla para prevenir el catarro. La respuesta de nuevo es negativa.

¿La miel es un alimento energético?

La miel sin duda es energética, puesto que está compuesta mayoritariamente por azúcares, pero atención, porque no es una buena fuente de energía. Si tomamos una buena cantidad de miel antes de hacer deporte, dispararemos los niveles de insulina y aunque en un primer momento nos pueda ayudar, cuando los niveles de glucosa bajen de forma rápida puede aparecer la famosa “pájara”, por lo que hemos de procurar la energía necesaria para la actividad física de otras fuentes mejores, como los hidratos de carbono complejos, de lenta absorción, que liberan la glucosa poco a poco y mantienen los niveles de azúcar en sangre más estables en el tiempo.

La miel no engorda

Pues lamento llevar la contraria pero sí, engorda y mucho, exactamente igual que el azúcar común. También se ha demostrado que los azúcares, miel incluida, elevan el colesterol en la sangre.

La miel tiene efectos bactericidas

Falso. Aunque es cierto que altas concentraciones de azúcar, como las utilizadas en las mermeladas, tienen efectos conservantes, no es más que un efecto secundario del azúcar que no está relacionado con ninguna propiedad de la miel.

Mas consideraciones

Gema del Caño, farmacéutica y divulgadora científica, lo tiene muy claro: “La fama de saludable de la miel se la damos por su obtención natural, pero la realidad es que está compuesta por los mismos azúcares que el resto de azúcares que podemos consumir. Cuando estos llegan al organismo no preguntan: ‘¿Usted es refinado?’. Así que desde ese punto de vista no hay diferencia

La EFSA, Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, ya indicó en un informe de 2009, de forma clara y contundente, que la miel carece de todas las propiedades que supuestamente se le atribuyen.

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