Pirámide nutricional

La pirámide nutricional no es ni más ni menos que la distribución de los alimentos que podemos consumir en función de su importancia y de la cantidad de cada uno de ellos que podemos ingerir diariamente. Es por tanto el método más utilizado para indicar a los consumidores cuales deben ser las pautas a seguir para una alimentación equilibrada. En la base de la pirámide podemos encontrar aquellos productos que se deben consumir con más asiduidad y en más cantidad, y en el otro extremo, cerca de la punta de la pirámide, se encontrarán aquellos alimentos que deben ser consumidos con moderación.

La pirámide no obstante, ha sufrido variaciones, y las seguirá con toda probabilidad sufriendo, fruto de una nueva ciencia y de los nuevos descubrimientos que se producen a diario. Por ejemplo, en la pirámide que ilustra este artículo, se muestra ya una pirámide modificada, donde las grasas, como el aceite de oliva, han descendido un escalón, ya que ahora sabemos que las grasas saludables juegan un importante papel en nuestra alimentación.

Según Rosa Ortega, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, “Existen importantes errores de concepto en nutrición en torno a lo que es bueno o malo, y en ocasiones se atribuyen a determinados alimentos unos beneficios exagerados”. Parte de culpa de estos errores es de la publicidad de algunos productos que se venden en el mercado que inducen al consumidor a creer algo que realmente no es así en la práctica.

Composición de la pirámide

Como hemos visto, en la base se situarán los alimentos que más se deben consumir, y en la punta de la pirámide los que menos. En el primer nivel de la pirámide, es decir, en su base, se sitúan los alimentos como el pan, el arroz y la pasta con 5-6 raciones diarias. En el siguiente escalón tenemos las frutas y verduras, de las cuales se deben consumir de 2 a 3 raciones diarias. El siguiente escalón lo componen los frutos secos, que presentan importantes beneficios para nuestro organismo y que deberían consumirse a diario. El siguiente escalón lo forma el aceite de oliva, pieza indiscutible de la dieta mediterránea. La cantidad a consumir de aceite de oliva se situaría entre una y tres cucharaditas. Los productos lácteos se sitúan en el siguiente nivel. Entre este nivel y el nivel que ocupa el aceite de oliva, se encuentra el vino, con supuestos beneficios para nuestro organismo si se consume con moderación. Por lo general, se pueden tomar de uno a dos vasitos de vino, ideales para acompañar las comidas y cenas. El siguiente peldaño corresponde a los huevos y pescados. El siguiente nivel corresponde a carnes como la del pollo y conejo. El siguiente escalón corresponde a los dulces. En este caso es mejor que sean naturales, preferiblemente hechos en casa, ya que los de origen industrial presentan un exceso de grasas saturadas y un claro abuso de los aditivos artificiales, pero en cualquier caso, so totalmente prescindibles, ya que aportan pocos nutrientes de interés y en ese caso, pueden ser obtenidos a partir de alimentos mucho más saludables. En la punta de la pirámide, y por tanto, los productos que se deben consumir esporádicamente, se encuentran las carnes rojas y embutidos principalmente. El consumo de agua, muy importante para nuestro organismo, debería situarse en la base de la pirámide, aunque no pueda considerarse como alimento. Recordemos que el agua aporta 0 calorías, y por tanto es falsa esa afirmación de que beber agua durante las comidas engorda, ya que el aporte de calorías por parte del agua es inexistente, aunque eso sí, beber demasiada agua en las comidas modifica la concentración de los ácidos gástricos pudiendo hacer más pesadas las digestiones.

Evidentemente esta pirámide es una orientación, ya que es posible que ciertas personas deban suprimir alguno de los productos que se muestran incluso en los niveles más bajos por cualquier motivo, es el caso por ejemplo de las personas celiacas, enfermedad de origen generalmente genético que hace que la persona que la sufre sea intolerante al gluten, y por tanto no pueden consumir, por ejemplo, algunos de los productos que son la base de esta pirámide, como pan, derivados de cereales, etc. La consulta con un nutricionista es de interés si queremos asesorarnos en estas materias.

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