Historias de Superación II – Rocky y Stallone

Rocky Balboa – Sylvester Stallone

Desde hace mucho tiempo, Rocky ha sido una gran inspiración para mí, desde la historia de superación de este personaje hasta la maravillosa y conocida banda sonora que me suele acompañar día tras día en todos y cada uno de mis entrenamientos. Pero lo que mucha gente quizás no sabe es que el actor detrás de este icono del cine tiene su propia historia de superación.

Si hay una película referencia del mundo del boxeo esa es sin duda Rocky, convertida en una saga de películas en las que podemos ver una completa evolución del personaje. Rocky es un boxeador de poca monta que sobrevive a duras penas, por lo que se gana la vida haciendo de cobrador de un prestamista del montón, Gazzo, el cual fue interpretado por el actor Joe Spinell. Está enamorado perdidamente de la chica de la tienda de animales Adrian, la cual, aunque también siente algo por él, no parece hacerle demasiado caso, a lo que su gran timidez no ayuda demasiado. En el polo opuesto se encuentra Apollo Creed, afamado boxeador campeón del mundo de los pesos pesados, el cual va a tener un importante combate, pero, casualidades de la vida, el aspirante se lesiona y Apollo se queda sin su gran combate. No encontrando ningún rival que quiera medirse con él, apuesta por encontrar algo diferente que llame la atención y suponga una novedad en este mundo. Leyendo un directorio de boxeadores amateurs, se encuentra con el seudónimo de El Potro Italiano, apodo que le llama poderosamente la atención y que no es otro que Rocky Balboa. De esta forma, un boxeador totalmente desconocido, que raya en la pobreza, sin una gran técnica y sin ninguna esperanza de una vida mejor, se encuentra de repente ante la oportunidad de su vida.

Rocky entrena en el gimnasio de Mickey, magistralmente interpretado por el ya desaparecido Burgess Meredith y con quien tiene grandes diferencias. Cuando Mickey se entera de la tremenda oportunidad que se le presenta a Rocky, se ofrece para entrenarle y ser su mánager y aunque este en un primer momento lo rechaza, acaba aceptando su oferta, lo que acabará forjando una relación inseparable.

Durante las escenas de entrenamiento de Rocky tenemos la oportunidad de disfrutar de joyas de la música como la pieza principal, Gonna Fly Now, canción convertida en todo un referente de la música deportiva como quizás ninguna otra.

A lo largo de las películas de la saga vemos la evolución de Rocky, los altibajos, dudas, éxitos y fracasos como cualquier personaje de la vida real, pero a la hora de la verdad, el afán de superación de Rocky hará que consiga sus metas, lo que acaba contagiando al espectador.

Pero no podemos olvidarnos de esa gran mujer llamada Adrian, la pareja inseparable pareja de Rocky. Adrian es tímida, inocente, frágil, pero que con el paso de los años se convierte en una verdadera guerrera con un espíritu tan fuerte como el de Rocky y que estará con el boxeador pase lo que pase. Sin duda, parte de los éxitos de Rocky tienen su base en Adrian.

Como todos sabéis, Rocky le dio la fama al hasta entonces desconocido actor Sylvester Stallone, el cual, como si de un alma gemela de Rocky de un universo paralelo se tratara, tiene también su propia historia de superación.

Stallone era un actor totalmente desconocido que, al igual que su personaje, se encontraba casi en la indigencia. En 1975 a Stallone le quedaban poco más de 100 euros en su cuenta bancaria y malvivía con su perro Butkus al que a duras penas conseguía alimentar, siendo rechazado en la práctica totalidad de castings a los que se presentaba. Pero las cosas aun se iban a poner peor. En una tienda de licores, un desconocido le ofreció 25 dólares por su adorado perro, dinero que tuvo que aceptar de forma desesperada. Stallone ha confesado en varias entrevistas que ese fue uno de los peores días de su vida y que se marchó del local entre lágrimas. Había tocado fondo.

Pero, al igual que ocurrió con Rocky, a Stallone estaba a punto de cambiarle la vida. Pocas semanas después de este suceso, Stallone presenció el combate de boxeo entre el famoso Muhammad Ali y el desconocido Chuck Wepner. Wepner tenía 37 años, sin títulos a sus espaldas y al final de su carrera, pero a pesar de todo y contra todo pronóstico, Wepner plantó cara a Ali y no solo le aguanto los 15 asaltos sino que incluso se considera ganador del combate, pero el árbitro le dio la victoria técnica a Ali. Tan impresionado quedó Stallone de este combate que se le ocurrió escribir un guión sobre un boxeador, alguien del montón que fuera capaz de pelear contra uno de los grandes. Tan emocionado y tan motivado estaba Stallone que terminó el guión en 20 horas, sin comer ni dormir. A pesar de estar en la ruina y en la total desesperación, la escritura de este guión le hizo sentir vivo y con más energía que nunca.

Pero aun no había conseguido nada. Sabía que su idea era muy buena, pero no conseguía que nadie se la comprara y seguía encontrándose todas las puertas cerradas. Incluso algunos llegaron a calificar su guión como predecible e incluso estúpido. Hasta que se topó con los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, los cuales vieron un enorme potencial en el guión y palabras de Sylvester Stallone y decidieron apostar por su proyecto, ofreciéndole la cantidad de 125.000 dolares, los cuales sacarían al actor de la pobreza. Pero nada iba a ser tan fácil. Stallone quería ser el protagonista de su propia historia, ya que para él no solo era una historia de esfuerzo y superación, sino que era como contar su propia historia, aguantando, al igual que Rocky, todos los golpes que la vida le había dado, por lo que quería interpretar a su personaje a toda costa. Sin embargo, los productores rechazaron esa idea de pleno, ya que para ellos, Stallone solo era un actor fracasado que simplemente se había topado con una idea brillante y le llegaron a ofrecer la increíble suma de 350.000 dólares si accedía a venderles su guión, renunciando a ser el interprete del personaje y en su lugar buscar a un actor ya consagrado. Imaginaros que estáis en la ruina y os ofrecen 350.000 dólares por vuestra idea y solo renunciando a una parte de ella. Pero Stallone no era alguien convencional y al igual que su personaje se mantuvo firme en su decisión de ser él quien interpretara a Rocky. Tanto insistió que finalmente los productores accedieron, eso sí, pagándole a cambio por su historia tan solo 35.000 dólares y bajando además el presupuesto total de la película a un escaso millón de dólares, una cantidad muy baja para producir una película con un mínimo de calidad incluso en esa época.

¿Sabéis que es lo primero que hizo Stallone con el dinero en su bolsillo? Rescatar a su perro Butkus. Regresó a la tienda de licores y espero hasta tres días con la esperanza de que apareciera el hombre que le compró a su perro. Finalmente el hombre apareció, pero tras contarle su historia, el hombre no quiso venderle de nuevo a su perro y solo accedió cuando Stallone le ofreció la increíble cantidad de 15.000 euros, casi la mitad de lo que le habían pagado por su guión. Stallone y Butkus estaban juntos de nuevo. Por cierto, Butkus es el perro del mismo nombre que aparece en la película e incluso en los créditos con el nombre de Butkus Stallone.

Y comenzó la filmación de la película, pero de nuevo, nada iba a ser fácil. El presupuesto para el rodaje era tan escaso que incluso el padre y hermano de Stallone aparecieron en la película. En la escena de la pista de patinaje, cuando Rocky trata de conquistar a Adrian, la pista tendría que haber estado llena con 300 extras, pero como no había dinero se tuvo que cambiar la historia por la que todos conocemos, con la pareja patinando solos en la pista. Los actores, como Talia Shire (Adrian), tuvieron que llevar su propia ropa al no haber presupuesto para vestuario y las escenas de los entrenamientos de Rocky por las calles se rodaron sin permiso y ante el asombro del público real que aparece de fondo, los cuales no sabían que estaban rodando una película.

La escena del combate final entre Apollo y Rocky de rodó de golpe y desde el final del combate hasta el inicio, de esta manera se maquillaron a los dos actores para las escenas finales y luego se les iba retirando capas de maquillaje, de manera que el ahorro de dinero y tiempo fue muy importante. Las imágenes del público del combate fueron tomadas de un combate auténtico, ya que no había dinero para contratar los extras necesarios. El error del cartel del que se queja Rocky al promotor Jergens y el tamaño de la bata con la que sube al ring, fueron errores reales de la película, pero como no había presupuesto para subsanarlos se decidió incorporarlos al guión.

Pero sin duda hay una escena icónica de Rocky y de la historia del cine en general, que es ver a Rocky subiendo a la carrera las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, escalones que han sido bautizados como The Rocky Steps, los escalones de Rocky. Pero a la hora de filmar esta carrera había un importante contratiempo y es que la imagen se vería a saltos, los saltos que daría el cámara para subir las escaleras. La solución fue la Steadicam. Garret Brown había construido este prototipo de cámara que permitía al operador filmar un objetivo corriendo con ella sin que se notaran los saltos propios de la carrera. Brown probó su invento filmando a su novia subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia para promocionar su dispositivo. El director de Rocky, John Guilbert Avildsen vio este invento y lo contrató para poder filmar con éxito las escenas de entrenamiento del popular boxeador. Avildsen le preguntó a Brown donde había filmado esas escenas y donde se encontraban esas escaleras. El resto es historia. Miles de personas suben corriendo esas escaleras todos los años emulando a Rocky Balboa.

Pero los problemas no acabaron aquí. La música debía ser un pilar fundamental de la película, pero muchos compositores rechazaron el encargo debido al escaso presupuesto, tan solo 25.000 dólares, lo que debía incluir el pago a los músicos, el tiempo de uso del estudio de grabación, el material de grabación y el pago al compositor. Pero entonces apareció el genial Bill Conti, el cual aceptó el desafió, creando una de las mejores bandas sonoras de todos los tiempos. Por este trabajo fue nominado a los Óscar a la mejor canción original en la edición de 1977, alcanzando el número 1 en la mayoría de listas de música de la época y lo que es mas importante, se ha convertido en un himno deportivo sin parangón.

Un actor desconocido, un reducido presupuesto, un rodaje casi clandestino y sobre todo, un espíritu inquebrantable, dieron como resultado una película increíble, todo un éxito de taquilla y crítica y ganadora de tres premios Óscar, mejor película, mejor director y mejor montaje, estando además Stallone nominado como mejor actor.

Rocky enamoró al mundo entero resistiendo los golpes de la vida y del campeón Apollo Creed, convirtiéndose en un súper héroe de carne y hueso, despertando un sentimiento de superación increíble que se ha mantenido hasta la actualidad.

Para finalizar este artículo, os dejo la frase que Rocky le dice a su hijo en Rocky Balboa, la sexta entrega de la saga y que me parece una de las mejores escenas del cine de todos los tiempos y tremendamente motivadora:

El mundo no es todo alegría y color, es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si no se lo impides. Ni tu, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana…

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